"¡Venga poneros guapas y guapo e iros a disfrutar de los caballitos!"
Esas eran las palabras que decía año tras año mi padre en el día de hoy.
Su cara, reflejaba esa felicidad que solo uno mismo entiende y su sonrisa nos transmitía un mágico poder.
El poder de hacerle feliz siendo nosotros felices.
No eran tiempos de grandes lujos, pero mis hermanos y yo esperábamos ansiosos este día para disfrutar del regalo especial de nuestro padre.
Un "dinerillo", como él decía, para subirnos en los caballitos!!
Yo, me sentía la niña más afortunada del mundo... Una pequeña de clase obrera sintiéndose una princesita por un día!!
Con los años,todo toma su sentido y el significado de su alegría al descubrirlo lo hice mio.
En la víspera de su santo (San Pedro), su mayor alegría era vernos sonreír. No quería regalos, ni adulaciones, tan solo quería saber que sus hijos gracias a él y a su pequeño regalo sonreían durante horas y horas.
Cuando enfermó, fueron 11 años, pese a él no poder salir siguió con la tradición, esta vez con sus adorados nietos, los cuales igual que yo y mis hermanos ansiaban ese día para estar con su yayo.
Hoy era su día... Su verbena, la fiesta mayor de su pueblo... Hoy papá sonaran los fuegos y tú sonreirás.
LaBitxa
Esas eran las palabras que decía año tras año mi padre en el día de hoy.
Su cara, reflejaba esa felicidad que solo uno mismo entiende y su sonrisa nos transmitía un mágico poder.
El poder de hacerle feliz siendo nosotros felices.
No eran tiempos de grandes lujos, pero mis hermanos y yo esperábamos ansiosos este día para disfrutar del regalo especial de nuestro padre.
Un "dinerillo", como él decía, para subirnos en los caballitos!!
Yo, me sentía la niña más afortunada del mundo... Una pequeña de clase obrera sintiéndose una princesita por un día!!
Con los años,todo toma su sentido y el significado de su alegría al descubrirlo lo hice mio.
En la víspera de su santo (San Pedro), su mayor alegría era vernos sonreír. No quería regalos, ni adulaciones, tan solo quería saber que sus hijos gracias a él y a su pequeño regalo sonreían durante horas y horas.
Cuando enfermó, fueron 11 años, pese a él no poder salir siguió con la tradición, esta vez con sus adorados nietos, los cuales igual que yo y mis hermanos ansiaban ese día para estar con su yayo.
Hoy era su día... Su verbena, la fiesta mayor de su pueblo... Hoy papá sonaran los fuegos y tú sonreirás.
LaBitxa
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